viernes, 13 de mayo de 2011

todos y ninguno



 EL SISTEMA SE DEFIENDE
Estamos en una época de cambios e incertidumbre, se dice, pero los cambios, parece ser que
sólo se hacen para que todo siga igual. Todo tiene que cambiar para que las cosas sigan igual.
Es curioso y preocupante como lo que en teoría es una representación de la economía, de su
sistema productivo, del sistema social y de los estados que lo gestionan, se ha convertido en lo
que dicta el rumbo y las actuaciones a seguir. Es decir, la representación, los mercados
financieros (bolsa de valores, mercados monetarios y de deuda) ha desplazado a lo
representado, lo real, como centro de atención y generador de ideas.
En estos días lo importante era y es que los mercados no se pongan nerviosos, que los
especuladores se mantengan sin especular, curioso objetivo. Nos levantamos cada día
sabiendo si el IBEX 35 ha perdido o no ya los 10000 puntos, y parece que esto es muy
importante, o que si la deuda pública tiene una, dos o tres Aes, ya nadie se acuerda de las
críticas y la actuación de las agencias de rating...
Paremos un momento, ¿para qué sirve un sistema financiero? No es más que un sistema para
otorgar financiación a los proyectos empresariales, una vía complementaria o sustitutiva a la
financiación vía crédito bancario. Es sólo eso, no es el objetivo de la economía ni de la sociedad
poder mantener una alta cotización de las acciones de las empresas que han acudido a sus
mercados financieros para buscar financiación.
Pero el sistema económico ha tenido miedo, después de la caída de empresas en Estados
Unidos, después de todos los efectos que ha tenido en el resto del mundo, después de que
parecía que todo el mundo le había visto el cartón al sistema infalible del mercado libre y auto
regulado del dinero. El sistema está lanzando su ataque para defender su estatus quo.
Parecía que todo iba a cambiar, que los mercados financieros iban a ser regulados para que la
especulación y el enriquecimiento vacío de contenido real se acabara de una vez, que la
economía real iba a estar por encima de todo eso. Pero todo está volviendo a ser como antes,
los ataques especulativos contra una moneda, contra un país representado en su deuda, como
se ha visto en el caso de Grecia, ha encendido la mecha del ataque defensivo de este sistema
que se veía en peligro.
Le ha faltado tiempo a los instrumentos del sistema, como el FMI y la OCDE por ejemplo, para
afilar sus dientes y dar sus recetas de cómo calmar a los mercados, lo financiero, lo ficticio, lo
que debería ser la representación de la economía real, pasa a ser otra vez el centro de toda
actuación. Hay que reducir déficit, hay que reducir el peso de lo público, hay que flexibilizar
(léase quitar peso de la clase asalariada) el mercado laboral. El FMI ha tomado Europa, una
institución que por donde ha ido ha mantenido el mismo discurso, y que haya por donde ha
pasado ha dejado un reguero de pobreza y sufrimiento, casos como la crisis asiática de los
noventa o la crisis de América latina en los ochenta y noventa son buenos exponentes. Es
ahora el que está marcando el paso del viejo continente, y de lo que debe hacer, esto a mi me
da mucho miedo, veremos a ver en qué acaba.
El FMI como buen guardián del sistema, sabe que lo esencial para que todo esto siga como
estaba, es no acabar nunca con la deuda, el sistema es un trasmisor de deuda, es como la
culpa en algunas religiones, es el motor de todo. Si no hay deuda no hay sistema, nunca hay
que acabar con esto, asique cuando Alemania dijo que la ayuda a Grecia iba a ser compartida
con el FMI fue una gran revelación. Se volvía a generar deuda, se volvía a generar obligación, y
los mercados podían estar tranquilos, podrían sacar tajada a la baja con acciones especulativas
apostando a que baja un valor bursátil por ejemplo, y luego como se harían reformas que
perjudicaran a la economía real empobreciéndola, pues volverían para recoger ganancias
“comprando” todo más barato, un negocio financiero-no real redondo.
El sistema que se ha visto en peligro, ya no es el sistema capitalista que defendían los
economistas liberales, es un sistema de capital, pero es del capital especulativo no del
productivo. Esto lo sabe muy bien China, que se está aprovechando de las características de
esta forma de actuar, pero sin dejar que este sistema entre en su economía, ni el FMI ni la
especulación han conseguido entrar en las fronteras chinas, y de esto está sacando una
ventaja que puede ser inalcanzable para el resto del mundo industrializado.
Se ha pasado de una postura de regular todo el sistema financiero especulativo, a la postura
de que hay que hacer las leyes en base a lo que pase en dichos sistemas, todas las actuaciones
públicas de los gobiernos deben contar con el beneplácito del mercado. Se está perdiendo, si
no se ha perdido ya, la oportunidad que había generado esta crisis, la oportunidad de poner
otra vez en el centro a la realidad, a dejar la situación en la que la realidad sea el reflejo de la
representación. Porque, seamos serios, se están siguiendo medidas restrictivas ante una crisis
de consumo y de productividad solo porque las cotizaciones de acciones y de deuda están
siendo atacadas por los especuladores. Se están siguiendo acciones públicas que van en contra
de una posible recuperación económica para que la ficción de lo especulativo se mantenga.
No se ve que ninguna voz se levante ante esto, no veo que ninguna institución o gobierno se
plante y diga que las cosas van a cambiar, que lo financiero es solo un instrumento de la
economía real y no la economía real un instrumento de lo financiero.
Donde se ha originado la crisis ha sido en el sistema financiero, pero donde se están
planteando las medidas correctoras es en el sistema de la economía real. Reducción del déficit
público ( menos prestaciones, obra pública, servicios públicos, etc), por lo tanto, más campo de
acción para la actividad privada dicho sea de paso) o/y por la otra vía más impuestos,
flexibilización del mercado laboral… y ¿dónde están las medidas correctoras de la exuberancia
del dinero y de su irracionalidad? Esto en el sentido común es como si se me pincha una rueda
del coche, y voy y cambio el frigorífico porque el que me ha puesto los clavos en el camino me
ha dicho que así es como debo arreglar la rueda… Más o menos esta es la solución que se está
marcando.
Las reglas las está dictando un sistema que se basa en la sicología de rebaño, nada se analiza,
se mueve por intuiciones de cómo se podría ganar más dinero con el siguiente movimiento y
con el movimiento de los demás. Nada de tener su base en la economía que refleja y a la que
en teoría da financiación. Cuando en el mercado bursátil se “ataca” a un valor de una sociedad
en particular, generalmente, no es porque esa empresa tenga problemas o esté llevando una
mala política empresarial. Es porque se cree que la puede llevar o porque incluso se cree que
atacando este valor se van a sacar beneficios presentes o futuros de la bajada de valor de esa
empresa en bolsa. Con el mercado de deuda soberana funciona igual. Un sistema irracional y
sin conexión con lo que es reflejo es el que está dictando las actuaciones a seguir.
En la época de la realidad virtual, de la realidad de la red, del poder de la representación, se
pone de manifiesto que el reflejo, la representación de lo real, se resiste a desaparecer como
centro de toda realidad. El reflejo sigue queriendo ser la realidad, como ley de supervivencia es
lo normal, y la mayoría de nosotros, seres reflejados, lucharemos para que esto siga siendo así
porque estamos tan dentro del sistema que la sensación es la de que el sistema también
somos nosotros. Como diría aquel “en matrix pueden ser todos o ninguno”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

interesante