Pensamiento número 2: MERCADOCRACIA, ¿INEVITABLE O
INDESEABLE?
En estos días vivimos unas noticias curiosas sobre la inevatibilidad con cierto aire de
indeseabilidad.
Se mezclan varias cosas, vivimos el “rescate” de un país de la zona euro, “rescate” que sólo va
a rescatar a las entidades bancarias de Irlanda, no para salvar esos bancos por salvar a sus
empleos o salvar a los depositantes, si no las inversiones que tienen otros bancos dentro del
capital de los irlandeses.
Así, de paso, se le pedirá a Irlanda que aplique las recetas, ya sufridas en muchos países, del
FMI de austeridad fiscal, recorte de gasto social, privatización de servicios públicos… etc ,etc.
Porque eso es lo que da “confianza a los mercados”.
Todo este sistema, similar a la ley de “matón de patio de colegio”, con la máxima de que hay
que desarrollar políticas que mantengan contento al matón, falla desde la base. El problema
no es que el mercado se base en datos objetivos y fundamentales de las economías para
decidir dónde invertir, el problema es que existen movimientos especulativos con los que se
gana cuando un valor o la deuda de un país sufre caídas o pérdidas.
Este tipo de productos y posiciones, llamados derivados, son los que posibilitan tomar
posiciones bajistas o en corto, en las que cuando hay pérdidas de la acción (o cualquier activo
financiero) sobre los que se basan, el dueño de esos productos obtiene una ganancia.
Este tipo de actuaciones, las que especulan e intentan ganar cuando los demás pierden, es el
mayor problema al que se enfrentan las economías de la zona euro. El problema no es, como
dice Fernández Ordoñez, que se apliquen o no más deprisa o más profundamente las reformas
emprendidas por el gobierno español, todas ellas de austeridad (léase de recortes de políticas
sociales o prestaciones y disminución del sector público) ya que eso, a los llamados mercados
y especuladores, les da igual, les da igual que hasta Octubre se haya disminuido el déficit
público español a la mitad, les da igual la reforma laboral y les dan igual todas las demás
reformas.
Creo que se equivoca el camino al seguir el ritmo y la corriente a los movimientos
especulativos. Se están destinando cantidades casi obscenas de dinero para paliar los efectos
de los movimientos de los capitales especuladores. Y unas medidas que, como ya ha pasado en
otras crisis, van salvar a los inversores (evitando quiebras de las empresas donde tienen
invertidos su capital) y para deprimir el consumo y la renta disponible de la población de los
distintos países.
Los efectos de estas políticas van a ser duraderos y muy duros para las clases medias, porque si
se sigue así, la renta disponible, los bienes públicos, las políticas sociales, …el consumo en
general van a caer de una manera muy importante.
Si se sigue gastando recursos en luchar contra las consecuencias y no atacar las causas; el caso
de Europa puede ser algo grave, la situación puede desembocar en la no sostenibilidad del
euro como moneda común.
Las medidas de regulación bancaria y de mercados financieros que han diseñado en el llamado
ámbito de Basilea, con la entrada de Basilea II y Basilea III, centra su atención en una mayor
capitalización de las entidades bancarias para que puedan hacer frente a las crisis sin que los
fondos públicos tengan que acudir al rescate. Y pasan tibiamente por el tema de los derivados
y de su regulación, y por lo tanto no se regulan las causas de que estos ataques sigan causando
estas situaciones y chantajes a los gobiernos de los distintos países.
Es más, las regulaciones de requerimientos mayores de capitalización sobre la banca se cree
que lo que hará es que los bancos restrinjan más aún el crédito ya que, por ejemplo, tienen
que tener un mayor capital por activo (cartera de préstamos entregados, entre otras cosas), un
ejemplo más de medida que puede ahogar el consumo y asegurar aún más el capital inversor
evitando quiebras.
La mercadocracia está mostrando todo su poder, obliga a gobiernos democráticos a adoptar
medidas que harán mas profunda y alargarán sus respectivas crisis. Es necesaria una
respuesta común a esta situación, regular a los movimientos especulativos y no que sean los
movimientos especulativos los que regulen a los gobiernos. ¿Por qué no hay una regulación
global a un mercado que es global?
Si esta unión de respuesta no se da, la situación será muy complicada y la existencia del euro
como moneda estará en peligro no tardando mucho tiempo. La lista ha empezado por Grecia,
después Irlanda, mas tarde irá Portugal y la siguiente es España, economía mucho más
importante que las tres anteriores y de la que se puede sacar más tajada, y seguramente no
será la última.
La mercadocracia es el enemigo a batir, lo malo es que es un enemigo que no se ve, ni se toca,
ni tiene líder. La Unión Europea del Euro debe rebelarse ante este enemigo o desaparecerá
llevándose con ella los estados de bienestar de todos sus estados miembros
No hay comentarios:
Publicar un comentario